Prevención de Rigidez
La rigidez articular suele ser consecuencia directa de la inactividad prolongada y la adopción de posturas fijas en la vida laboral moderna. Integrar hábitos de movimiento dinámico cada noventa minutos estimula la circulación y lubrica de forma natural el tejido cartilaginoso.
Pausas breves para movilizar rodillas, muñecas y tobillos contribuyen a disminuir la fatiga general acumulada al final de la jornada.